febrero 28, 2009

Una memoria robada...









Hoy tuve una revelación increíble, la mirada de desolación en los ojos de la persona que me confió este impresionante recuerdo, me hizo recordar la angustiante tarea de Albus Dumbledore (personaje de los libros de Harry Potter), buscando recuerdos para completar su misión. Antes de publicar esta memoria, le pedí el permiso a mi amigo, que esta vez tendrá el nombre de Miguel (a pedido suyo), y la chica tendrá de nombre Jimena (a pedido mio), es una historia extensa, pero la verdad me quede pasmado cuando me contó todo, sentí un agujero del tamaño de un océano en mi estómago. Voy a narrar la historia, como si la estuviera narrando Miguel.



Era un día normal, la academia Cesar Vallejo en el distrito de Breña, en la Av. Bolivia, el salón 343, turno mañana, día martes, pero la aturdidora clase de álgebra hacia que mis párpados se fueran cerrando, mirando la pizarra, entre polinomios, método de Horner y Ruffini, me deje llevar por las últimas palabras del profesor: "...aplicamos el teorema del resto para...", de pronto aparecí en un jardín lleno de lirios, de distintos colores, no tenía idea por qué, ni como había aparecido dentro de ese jardín, sólo sabía que iba desaparecer de ahí pronto.

De un momento a otro las paredes de la academia volvieron a aparecer ante mis ojos, un tanto borrosas, y sentí un fastidio en mi pierna derecha, una sensación de hormigueo. Por un instante llegué a pensar que se me había entumecido la pierna, pero era mi celular, una llamada de alguien que no pensé volver a saber ella.

- ¿Aló? -
- Hola, oye, necesito un favor muy grande - Nunca había sentido tanta seriedad en sus palabras - ¿Puedes llamarme a las 5 esta tarde?
- Está bien -
- Entonces hablamos luego - y colgó.

Sólo podía ser una cosa, para entender esto, tenia que explicar quien era, y porque me asustó tanto que quisiera hablar conmigo después de tanto tiempo.
Su nombre era Jimena, tenia 17 años, igual que yo, y fue una persona muy especial en mi vida, mi amiga por 2 años, mi enamorada por un año, y la persona a la que entregue mi castidad sin pensarlo dos veces. Pero como dice la canción "Todo tiene su final, nada dura para siempre", y las cosas terminaron cuando ella viajó a Chile, por razones familiares, ahí estaba su mamá, que estaba divorciada de su papá, y quería estudiar música en ese país del sur.
Antes de que se fuera, como despedida o con el simple hecho de tener un recuerdo imborrable en nuestras mentes, tuvimos relaciones el día antes de que ella viajara, y como para hacerlo más interesante, sin protección.

El tiempo de las clases pasó lento y torturante, cada segundo hacía que mis intestinos se consumieran en el ácido de mi desesperación, sólo quería llamarla y preguntarle que demonios estaba pasando.

Las 4:55, corrí a la avenida más cercana, y entré al primer locutorio que encontré, en la cabina numero 7 había salida para el extranjero, marqué el número y esperé.

- Hola Miguel -
- Hola, ¿Cómo éstas? -
- Bien, todo bien, y ¿tú? -
- Yo también estoy bien -
- Bueno no quiero hacer esto muy largo, Miguel no me baja. - Mi corazón tomó el lugar de mi estómago, y mi estómago subió a mi cerebro, y bajó tan rápido como mi corazón volvió a su lugar.
- ¿Qué? -
- Miguel, ¿Estas seguro que no vaceaste adentro? - Ella siempre habló de una manera brusca.
- Si, te lo he dicho varias veces. ¿Cuándo de tocaba? -
- El 12, 13, tú sabes que soy un poco irregular -
- Pero siempre se te retrasa una semana -
- Pero ahora no Miguel, estoy muy asustada -
- Tranquila, se que te va a bajar, como siempre -
- Miguel... yo no voy a tener al bebé aquí - Un hoyo inmenso se abrió en mi pecho.
- ¿Cómo que no?, Jimena, si estás embarazada...
- No me jodas, Miguel, no puedo estarlo -
- Lo sé, pero lo estoy suponiendo, hay un 10% de que hubiera pasado -
- Yo...lo aborto Miguel - Crueldad, despecho, venganza, ese niño no tenia la culpa de nuestra inmadurez.
- ¿Estás loca?, Jimena no puedes hacer eso, es nues... -
- Miguel, es nuestro, pero yo lo voy a tener, a kilómetros de distancia, y mejor es no tenerlo -
- Has lo que mejor te paresca, aquí parado donde estoy, no puedo hacer nada, sólo comunicarme contigo, para saber como estas -
- Siempre pude confiar en ti en estos momentos... llámame a este celular, el viernes a las 5, para hablar de nuevo, hablar contigo me tranquiliza siempre -
- Hasta el viernes entonces, cuídate, besos -
- Para ti también, te quiero mucho - y colgó

Mi pecho no paraba de saltar, cuan pálido habré salido de la cabina, que el chico que atendia me preguntó si estaba bien.

Los días pasaron rápidos, muchísimo, y sin preocuparme por eso, pensé que sería algo que pasaría, que le vendría la regla y punto final.

El jueves en la noche me timbró de ese celular, el celular de su prima, pero sólo se quedó en eso, una timbrada.

El viernes en la tarde, la llamé de mi celular, pero no me contestó. Tengo que admitir que la cobardía lleno mi cuerpo de una manera nunca antes vista, el miedo y la preocupación hizo que mi reacción más rápida fuera no volverla a llamar, no quería saber si estaba bien o no, porque el tiempo había pasado, y no me había contestado, imaginé lo peor.

Al pasar de los días, pensaba menos en eso, pensaba en mis estudios, en lo que sería de mi vida, estaba seguro de que todo cambiaría cuando comience a estudiar de nuevo, y pudiera olvidar todo lo acontecido.

Ayer entre al messenger y ella estaba conectada, tuvimos una conversación que se dió así:

- Hola - escribí yo
- HOLA -
- ¿Cómo estás?
- ¿Te importa?
- ¿Qué te pasa?
- En el momento que mas te necesite, no estuviste para apoyarme, te desapareciste.
- Te llamé.
- Sólo una vez
- Pero lo hice
- Pero pudiste hacerlo de nuevo
- Llame, como no me contestaste...no sé, ¿Cómo querías que me comunicara contigo?, además si me importa como estas.
- Ya Miguel, ya fue, de verdad, que ahora si ya fue, no tienes ninguna clase de compromiso conmigo, así que no te preocupes, ya hice lo que tenia que hacer.

Mi corazón estaba en un vórtice de confusiones, si lo hizo, no me lo consulto, pero... ¿Qué hizo?, ¿Por qué lo hizo sin consultarme?

- Yo...de veras lo siento, te entiendo.
- Menos mal que estaba mi primo, él estuvo cuando más lo necesite, ¿Sabes lo que me dijo?, ¿tú crees que te va a volver a llamar después de lo que le has dicho?, nada que ver, no te preocupes, yo te voy a ayudar.
- Tiene razón, soy, he sido, y seré un cobarde, pero esa no fue la razón por la que no te llame.
- Entonces. ¿Cuál?
- Me timbraste un día antes, pensé lo peor.
- Yo estaba de lo peor, y si no conteste, era porque se veía muy sospechoso que este pendiente del celu.
- Debí llamarte de nuevo, lo siento.
- Ya fue Miguel, ya fue.
- Si hiciste lo que tenias que hacer...
- Si lo hice, me hice un análisis de sangre, y salio negativo... No estoy embarazada.

Sus palabras fueron la calma de mi tempestad interior...

- De verdad no te preocupes, yo siempre le dije a mi primo, que tu te preocupabas por mi, que estabas pendiente de mi aunque no seamos enamorados.
- Perdóname por todo, solamente me queda desearte lo mejor, no cumplí, ni como enamorado, ni como amigo, soy de lo peor...
- Y encima me vas a cagar así, tu si eres increíble.
- ¡¿Qué quieres que te diga entonces?!, no tengo cara para verte.
- No lo harás, no voy a regresar.
- Lo sé, era una metáfora.
- Miguel de verdad ya fue, además, era casi imposible que me ayudaras, estás lejos.
- Pude haberlo hecho.
- Bueno, sólo quería decirte que estoy bien, que gracias por todo, y que nunca dejare de ser tu amiga Miguel, te quiero mucho y nunca dejare de sentir eso por ti.
- Tú sabes que yo también te quiero mucho, y que seré tu amigo por siempre, hasta el final de tus días, hasta el último respiro.
- Oye, gracias de verdad, siempre me hizo bien hablar contigo, por mas que este molesta, siempre me hacías reír, te extraño Miguel.
- Yo también te extraño Jimena.
- Me tengo que ir Miguel, puta te extraño un huevo Miguel, te me cuidas mucho ¿sí?, estudia bastante, te adoro Miguelito, saludos a tu hermano.
- Tu también cuídate, yo también te extraño como mierda, como nadie en este mundo.
- Te adoro (L).

Con eso cerró la conversación, cerró un capitulo en la historia de mi vida llamado: "Cobardía entendida", nunca antes me había sentido tan comprendido por alguien. Mi hizo pensar varias cosas, pero la más importante es que el cariño no queda sólo en un momento, perdura hasta donde el infinito tiene un límite.

Esta memoria es de un amigo muy especial, y concuerdo con él en lo del cariño, creo que no he tenido la sensación de miedo por esa circunstancia tan problemática, pero creo que cuando lo tenga, estaré preparado, pero como dice el "viejo y conocido" refrán: "Nadie aprende por los errores del otro". Cometamos los errores, pero no errores como estos, porque en estos casos, la vida de terceros esta involucrada, vida que no puede demandar, ni abogar por nadie, porque sólo nos tiene a nosotros...

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